¿Es buena idea hacerse vegetariano?


Una de las ventajas del mundo occidental es la posibilidad de elegir el tipo de alimentos que deseamos ingerir. Lamentablemente, esta decisión se suele tomar en función del tiempo y las ganas de las que disponemos para ponernos a cocinar, en vez de tomarla en función de lo que es más o menos sano para nuestra salud. Prueba de ello es el auge continuado de los negocios de comida rápida o comida prefabricada.

Paralelamente a la «alimentación basura» ha surgido un interés cada vez mayor por un tipo de comida alternativa más saludable e igualmente rápida y fácil de cocinar. Esta alternativa, es la alternativa vegetariana. Si bien es una alternativa surgida hace muchos siglos atrás, pues personajes tan conocidos como Leonardo da Vinci ya la seguían, está cobrando mucha fuerza en nuestros días.

Sin embargo, como todo en la vida, los radicalismos no son buenos. Hace varios años se creía que un radicalismo vegetariano era la mejor de las opciones, pero hoy en día numerosos estudios demuestran que la ingesta única de verduras es igual de contraproducente que la ingesta única de carnes y productos refinados, pues en ambos tipos de alimentación se producen importantes carencias. En la ingesta de carnes y productos refinados escasea la fibra, necesaria para la regulación del aparato digestivo y la eliminación de bacterias en el mismo, que pueden producir cáncer. Por contra, en el vegetalismo extremo se produce básicamente una carencia de proteínas que nos lleva a sufrir entre otras cosas fatiga.


Llegados a este punto, surge una corriente intermedia o vegetalismo moderado por la que se están decantando la mayoría de los vegetarianos de hoy en día. Son los ovo-lácteos-vegetarianos.

Los beneficios del vegetalismo moderado son innumerables, entre ellos se encuentran:

  • Prevención frente a cardiopatías
  • Prevención frente a tumores
  • Regulación equilibrada del organismo
  • Control de peso
  • Mejoras en la piel
  • Vitalidad
  • Salud psíquica

Sin sufrir ninguna de las carencias producidas en los otros dos tipos de alimentación.

Muchas personas no se atreven a dejar de comer carne y pescado por miedo fundamentalmente a la carencia de proteínas. Sin embargo, hay que desmitificar que éstas se encuentren básicamente en la carne. Uno de los mayores aportes de proteínas, incluso por encima de un trozo de carne, nos lo dan los huevos y el queso. De ahí que sean alimentos que encontramos en numerosos platos y recetas vegetarianas. Son sustitutivos ideales a la carne. Igualmente también lo son la soja, los frutos secos y otros deliciosos alimentos. Así que si nos sentimos con ganas de comenzar una alimentación más saludable, como es el vegetalismo moderado no tenemos por qué tener ningún miedo a las carencias.

Si estás pensando en introducirte en este apasionado y delicioso mundo, es importante que consultes a un especialista para que te comente exactamente qué productos debes tomar y en qué cantidades para llevar una vida saludable. Incluso puede proporcionarte algunas recetas de iniciación. Ten en cuenta que si eras un gran comedor de carne y productos refinados no es bueno que cambies de forma brusca, sino que lo mejor en estos casos es ir transformando tu dieta poco a poco hasta tu objetivo final.

En conclusión, la mejor opción alimenticia hoy en día es el camino del ovo-lácteo-vegetariano. Pero recuerda que si escoges este camino, los resultados serán a medio y largo plazo.