Un plato adecuado para bajar de peso

¿Te imaginabas tú que incluso algo tan simple como el plato en el que comes, puede influir en tus esfuerzos por adelgazar? Aunque no lo creas es cierto y está demostrado. Los platos en los que servimos la comida, dependiendo de su tamaño y hasta de su diseño, pueden impulsarnos a comer más o menos, ya que son un importante elemento visual que puede abrir el apetito. Si continúas preguntándote porque no puedes deshacerte de esos kilitos que te sobran, por más ejercicio que hagas, puede que a respuesta esté en la vajilla que habitualmente utilizas en tu mesa. A continuación te explicamos por qué.

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Un plato grande equivale a más comida

Lo primero que debes cuidar es que los platos en los que comas sean adecuados para medir tus raciones. Algo que sucede a menudo, es que al servirnos generalmente nos esforzamos por llenarlos y esto puede ocasionar que comas de más sin quererlo. Por eso muchos expertos recomiendan utilizar platos pequeños pero bien llenos, para engañar a los ojos y al estómago, y quedarte satisfecho.

El color de un plato puede abrirte el apetito

Si estás familiarizado con la psicología del color, sabrás que hay ciertas tonalidades que se relacionan con el hambre, como el naranja o el rojo. Es por eso que muchos restaurantes (sobretodo los de comida rápida), los utilizan para estimular a su clientela. Lo más recomendable es que elijas platos de colores neutros como el blanco o el azul, que te ayuden a mantener tu apetito bajo control.

La manera en la que distribuyes la comida en el plato también es importante

Parece exagerado pero la verdad es que hasta para comer, hay que tener orden. Si vas a poner más de un alimento en el mismo plato, es mejor que lo hagas con porciones bien medidas y no revueltas entre sí.