¿Por qué tu dieta está fracasando?

Algo muy común cuando iniciamos una nueva dieta, es comprobar en los primeros días que esta nos da muy buenos resultados pero con el pasar del tiempo, pareciera que nos quedamos atascados y es imposible seguir bajando más de peso. ¿Por qué sucede esto? ¿Cuáles son los factores que hacen que una dieta fracase? Entérate hoy de aquello con lo que debes tener cuidado, sino quieres que tu régimen sea inútil.

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  • La comida que estás consumiendo no es natural. Un gran problema es que la mayoría de las personas, hacen sus compras en supermercados y terminan comprando alimentos artificiales o modificados, incluso cuando se trata de frutas y verduras. Este tipo de comida no cuenta con todos los nutrientes que necesitas, por lo que conviene más que compres aquella del tipo orgánico en mercados locales.
  • Estás consumiendo algún medicamentos. Existen ciertos tratamientos o medicinas que interfieren con la pérdida de peso, como lo pueden ser aquellos que trabajan de manera hormonal, los que incluyen corticoides o los que se utilizan para controlar el colesterol. En este caso, conviene mucho que consultes con tu médico para controlar tu peso de un modo eficaz.
  • Te encuentras demasiado estresado por bajar de peso. Si estás todo el tiempo pendiente de cuanto has bajado o estás pasando por momentos de ansiedad, como en tu trabajo o en el hogar, es más probable que te estanques y no pierdas los kilos que deseas. El estrés es un inconveniente que te impulsa a comer de más, por lo que es importante que te sientas tranquilo.
  • No te estás hidratando lo suficiente. Otra necesidad para depurar el organismo es beber suficiente agua, ya que de lo contrario podrías estar reteniendo líquidos y tu digestión puede ralentizarse. Recuerda que lo más recomendable son ocho vasos de agua por día.

Ventajas de saltarte tu dieta por un día

Todos merecemos un día en lo que podamos comer lo que queramos sin preocuparnos de engordar, porque ¿sabes? No todo se trata de hacer dietas ni de obsesionarse con lo que comes. Si no puedes disfrutar de un rico trozo del pastel que más te gusta o salir a comer algo grasoso con tus amigos de vez en cuando, entonces definitivamente te estarías perdiendo de mucho. Hoy te mencionamos cuales son las ventajas más importantes de tener un «día de trampa» y porque no deberías sentirte culpable de implementarlo cada semana.

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  • La rutina es aburrida. Cierto es que comer saludable es lo mejor, pero portarte bien todos los días puede hacer que termines harto de comer las mismas cosas. No te hará daño saborear un poco de pizza o tu hamburguesa favorita, e incluso es algo que te puede motivar como recompensa de haber seguido tu dieta en la semana.
  • Es bueno para tu vida social. Se entiende que si vas a reunirte con tus amigos o con la familia, no siempre querrán comer alimentos súper saludables; de hecho es probable que opten por lo contrario. No seas tan duro contigo mismo y diviértete, más si estás con personas a las que no ves todos los días.
  • Impulsa tu metabolismo. Aunque no lo creas, es verdad. Esto sucede porque cuando sigues una rutina estricta y de repente introduces un cambio con tus alimentos, el organismo lo capta de inmediato y trabaja para asimilar los azúcares y las grasas que recibe. En pocas palabras, lo sorprendes para que no deje de quemar calorías.
  • Te hace sentir feliz. Sabemos que realmente te sientes bien cuando comes lo que te gusta, aunque no sea precisamente saludable. Esto es genial para liberarte del estrés que pudiste acumular en la semana, además de darte un buen respiro.

Errores que se cometen al adelgazar con dietas o ejercicio

Mucho hemos comentado acerca de cuales son las mejores maneras de bajar de peso y los ejercicios que puedes hacer para lograrlo, aunque debes saber que también es importante que estés al pendiente de no cometer ciertas equivocaciones. Y es que aunque no lo creas, hay detalles que si bien parecen no tener importancia, podrían jugar en tu contra si lo que quieres es llegar a tu peso ideal. En el artículo de hoy te hablamos acerca de cuatro que son muy comunes y que jamás deberías perder de vista.

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  1. Si corres, no sigas siempre la misma rutina. Estancarte corriendo las mismas distancias y al mismo ritmo, puede hacer que dejes de perder tanto peso como quieres. Lo ideal es combinar intervalos y hacerte el propósito de correr gradualmente, distancias más largas, para que tu cuerpo no se acostumbre ni deje de quemar grasa.
  2. No comas inmediatamente después de hacer ejercicio. Ni te descontroles. Es común que te sientas hambriento al terminar con tu actividad física, pero siempre es recomendable que dejes que tu cuerpo se recupere y por supuesto, que no ingieras lo primero que veas. Hay muchos bocadillos ligeros y saludables que te harán sentir satisfecho.
  3. No seas un esclavo de la balanza. Lo máximo que deberías usar la balanza es una o dos veces a la semana, porque a diario tu peso no deja de variar, entre lo que comes, lo que ejercitas e incluso las veces que vas al baño. Obsesionarte con el número que marca la balanza, podría provocar que caigas en el sobreejercitamiento o que dejes de ejercitarte por la decepción.
  4. Date cuenta de que los aeróbics no son suficientes. Son muy buenos para tu cuerpo, pero lo que de verdad te hará quemar calorías son los ejercicios anaeróbicos. Puedes combinar ambos para hacer que tu cuerpo se vea mucho mejor.

5 excusas que te impiden adelgazar en el gym

Apuntarse a un gimnasio es una de las decisiones más importantes que puede tomar una persona. Mejora no solo su salud, sino que también cambia por completo su estilo de vida. Sin embargo, a veces cuando hacemos un cambio tan radical podemos llegar a sabotearnos a nosotros mismos sin darnos cuenta, con excusas que hacen que perdamos de vista el que era nuestro objetivo personal. ¿Estás usando tú alguna de las siguientes excusas cada vez que vas al gym? Si es así, podrías darte cuenta de porque no pierdes tanto peso como querías.

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  • Ves que todas las máquinas están ocupadas. Si llegas y te encuentras con esta escena, decidiendo «esperar» a que alguna se desocupe, puedes perder tiempo muy valioso. Hay muchas cosas que puedes hacer para quemar calorías mientras esperas. Practica algunos estiramientos o usa herramientas como las pesas o las ligas para hacer ejercicio.
  • Llegas tarde. Tal vez esto no te parezca muy importante pero si de verdad quieres mejorar tu cuerpo, entonces debes tomarte muy en serio los horarios y el tiempo que inviertes en hacer ejercicio. Cinco minutos pueden hacer la diferencia en tus logros dentro del gym. En resumen, no desperdicies tu tiempo y más si estás pagando una membresía.
  • Te distraes de tus ejercicios. La concentración es primordial cuando se trata de hacer ejercicio. Si en vez de concentrarte estás mirando a cada rato tu teléfono o estás charlando con alguien, es posible que no veas muchos avances en tus rutinas. Has un esfuerzo por ponerle atención a lo que haces y podrías sorprenderte de los resultados.
  • Te tomas demasiados descansos. Detenerte más de lo recomendado entre cada ejercicio, detiene también tu cuerpo cuando intentas quemar la grasa. Entonces trata de mantener un ritmo constante y no te dejes vencer por el cansancio. Tendrás mucho tiempo para reposar al salir del gym.

Los errores más comunes al empezar una dieta

Iniciar una dieta puede ser el cambio más difícil del mundo por más que quieras adelgazar. Muchas personas se quejan de que los planes de alimentación que llevan a cabo, no les funcionan y se dan fácilmente por vencidos, sin detenerse a pensar en que tal vez pudieron haber cometido errores imperceptibles que provocan su desilusión además de impedirles ver resultados. En el artículo que tenemos en esta ocasión para ti, te mencionamos cuales son los más comunes. ¿Será que te estás dejando llevar por alguno de ellos?

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  • Tener una actitud pesimista desde el inicio. Aceptémoslo, cuando piensas que tu dieta no va a funcionar o te pones de malas aun antes de empezarla, pensando solamente en lo complicado, no haces más que sabotearte a ti mismo. Ser positivo te abre muchas puertas y más si hablamos de adelgazar. Imagínate perdiendo peso y ten por seguro que lo conseguirás, no importa cuanto tiempo te tardes.
  • Ser demasiado estricto contigo mismo. Nunca ha sido necesario prohibirte absolutamente todo cuando intentas tener un cuerpo delgado. La clave está en saber moderarte. Puedes permitirte una vez a la semana ciertos antojos, siempre y cuando estés bien consciente de que no pueden repetirse a menudo. No te impongas tantas restricciones.
  • Exagerar con el ejercicio. Hay personas que pretenden cumplir con rutinas muy duras prácticamente todos los días de la semana, pensando solamente en que necesitan adelgazar cuanto antes. Con frecuencia esas son las que más rápido terminan desilusionándose y dejando de ejercitarse. Lo mejor es que comiences poco a poco y que seas constante, antes de extenuarte, en especial si no estás acostumbrado a estar en movimiento.
  • Eliminar comidas. Hay quienes dejan de desayunar, de cenar o comen muy poco. Cuidado porque este es un gran fallo que incluso puede hacer que caigas en el temido efecto rebote.

3 obstáculos a vencer para adelgazar que ni te imaginabas

Adelgazar es algo más que simple dieta y ejercicio. La mayoría de las veces, te encontrarás con que también es una cuestión emocional, que tiene mucho que ver con ciertas creencias y barreras mentales que puedes estar imponiéndote a ti mismo sin darte cuenta. Estas trampas son las más difíciles de vencer, más no imposibles y es por eso que tienes que estar muy alerta cuando se trata de superarlas para llegar a tu peso ideal. En el artículo de hoy, te hablamos acerca de tres de las más comunes que te pueden pasar desapercibidas. ¿Dejarás que te aparten de tu meta?

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  • Los atracones de comida. ¿Sientes que necesitas comer cuando estás triste o algo te ha molestado? ¿Usas la comida para evadirte de tus problemas? El hambre emocional puede convertirse en uno de tus peores enemigos, pues te impulsa a comer para lidiar con problemas a los que temes enfrentarte. Ten muy presente que la mejor solución, es buscar ayuda y tratar de perder el miedo a tus complejos.
  • La culpa por no dejar un plato limpio. Desde chicos nos han enseñado a comer absolutamente todo lo que se nos sirve en el plato, porque es malo desperdiciar la comida. Pero mucho cuidado, porque este hábito a la larga se puede volver en tu contra. Seguir comiendo aunque ya no tengas hambre no es correcto. En vez de sentirte mal por dejar restos en tu plato, guárdalos para no desperdiciarlos y piensa que es mejor para tu cuerpo.
  • Los antojos a altas horas de la noche. Muchas personas sienten que no pueden dormir bien si no van por su bocadillo de media noche, aunque se trate tan solo de una galleta o algo «inofensivo». Pero si esta costumbre se vuelve recurrente, te hará ganar más peso del que te imaginas y va a trastornar seriamente tus horarios.

Ideas erróneas que pueden sabotear tus dietas

Cuando se está por iniciar una dieta e incluso cuando ya se está llevando a cabo, la constancia y los hábitos saludables no son todo lo que necesita para que puedas alcanzar tu peso ideal. También necesitas tener la actitud adecuada y pensamientos muy positivos, que no te permitan darte por vencido. Sin estos aspectos, lo más probable es que no llegarás muy lejos. ¿Sabías que una gran mayoría de las personas que se someten a un régimen lo abandonan por ser demasiado pesimistas o estar desmotivados? Hoy te presentamos cuales son las ideas más erróneas que debes evitar para no sabotearte a tu mismo.

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  • No puedo adelgazar porque lo mío es una cuestión genética. Aunque es verdad que los genes influyen en el tipo de cuerpo de una persona, eso no significa que perder peso sea algo absolutamente imposible. Hay muchos casos de éxito que han superado con creces este obstáculo ¡y tú también puedes hacerlo! Solo necesitas cambiar tu estilo de vida y ser constante para ver resultados.
  • Llevo tiempo con la dieta y el ejercicio y todavía no soy delgado, así que mejor lo dejo. Tener una silueta esbelta es un proceso que no a todos les lleva el mismo tiempo, por lo que no puedes rendirte sino hasta ver los resultados que quieres. Si haces las cosas bien, ten por seguro que llegarán. No te dejes vencer por el pesimismo y atesora cada pequeño logro que tengas, así sea perder un solo centímetro.
  • Yo siempre seré gordo porque nací de esta manera. Este es un pensamiento más común de lo que crees y que sabotea a muchas personas, aun antes de comenzar. No hay nada peor que tirar la toalla cuando ni siquiera has hecho el intento por cambiar esos kilitos que te molestan. Para ser delgado, primero tienes que creer que puedes serlo.

Saboteadores de dietas, ¿quiénes son y cómo evitarlos?

Los saboteadores de dietas son a menudo, un obstáculo que para mucha gente es difícil evitar. Con este término nos referimos a esas personas con las que por algún motivo u otro, siempre terminamos comiendo de más o eligiendo los platillos más inapropiados. La principal desventaja en una situación como esta, es que por lo general un saboteador suele ser un amigo o incluso alguien de tu propia familia; como lo podrían ser tu mamá o tu abuela, que aunque tienen buenas intenciones al hacer que te «alimentes bien», pueden estar interfiriendo en tu meta de bajar de peso.

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Es muy importante saber como decir que no a los saboteadores de las dietas, ya que obviamente no quieres terminar ofendiéndolos si en serio se trata de individuos de tus círculos cercanos. No obstante, es importante señalar que así como hay quienes te invitan a comer con buenas intenciones, no es raro encontrar quien consciente o inconscientemente querrá interferir por envidia o inseguridad con su propia figura.

Sean cuales sean los motivos, los siguientes consejos nunca están de más para mantenerte firme en tu decisión de cuidar lo que comes:

  • Habla con los parientes y amigos más insistentes. Tan solo necesitas hacerles ver porque es importante para ti adelgazar. Hazles saber que no solo lo haces por tu aspecto, sino también por tu salud física y comentáles cuanto apreciarías que te apoyaran, en vez de ofrecerte comidas poco saludables.
  • Guarda la comida que te lleven como obsequio. No puedes rechazar esos sabrosos chocolates o ese pastel que llevaron especialmente para ti, pero si puedes guardarlos para dárselos a alguien más después o para irlos terminando con moderación.
  • Rechazar con cortesía los alimentos. Si alguien te ofrece una segunda ración o un platillo que sabes que no debes comer, basta con ser firme pero cortés. «No, muchas gracias», son palabras que puedes decir en cualquier momento.